sábado, 17 de enero de 2015

Señor de los cuervos.

Mientras yo dejo todo pasar,
tú apareces
en todos los tormentos
de todos los futuros
que no estoy viviendo.

Busco voces,
triunfos de otros,
y siempre vuelvo a ti.
Reapareces con tu cetro,

con la alfombra roja 
de la victoria,
haciendo que todo huela 
a tus golpes de suerte.

Aquí todo suena a muerte,
a humedad, a niebla...
a volver a verte,
en todas mis ventanas
verdes.

Verde que te quiero verde,
graznando a mi puerta, verde.

¿Por qué no recoges 
todas las cosas de mí que ni recuerdas?
Por qué no miras hacia atrás
y haces el esfuerzo de reconocerme.

Verde que te quiero verde,
Rebañando mis huesos, verde.


Se me suele quedar la voz encasquillada
de vivir a la sombra de tu triunfo.

"A Leroy. 16/01/15"

jueves, 15 de enero de 2015

Siento.

Siento a cada trago
tu tormento,
tu vergüenza
y un rostro que me inquieta
y se sustenta
en mi intranquilidad.

Siento cada vena
palpitando
a duermevela.
Siento el rayo,
entre mis dedos.
Mi cerebro que se enerva
y se levanta
en cada inclinación
de la botella.

Siento en cada pena
que me llena,
que desborda
por la tinta de mi boli,
que se escurre por mi boca,
que está empapando todo el bar,
tu lejanía.

Siento aquí en mis hombros
cada metro
que separa cada línea
que recorre cada tramo,
de cada recta y curva
trayecto y carretera
que lleva hasta no estar
contigo.

Siento cada raja,
cada herida,
cada rozadura,
cada golpe,
cada corte, moretón,
rotura, desventura,
cada gota de mi sangre,
cada caída y recaída,
y recaída, y recaída
que produce el desgaste
de no estar contigo.

Visceralmente,
siento rabia, odio,
impotencia...
siento un hígado
con cirrosis en mi garganta,
llena de cada carta, truco,
trampa, enroque...
Cada raíz, tronco, roca,
cada trueno, cada río,
cada recital por ti.
Cada centímetro hasta dónde tú estás.
Siento cada vez más fuerte,
cada vez menos.


miércoles, 26 de noviembre de 2014

Religión (I)

Mi dios no tiene bando,
no enfrenta legiones.
Tu dios dice estar contigo,
pero al girarte no ves nada.
Yo veo a mi dios cada mañana.

Mi dios tiene un iglesia
y varios días sagrados,
"dias de descanso" les llama,
y se les da su jefe.
Mi dios se cansa, suda,
llora, y se tapa cada noche.

Le preocupa llegar a fin de mes,
y deber dinero.
Mi dios no es como el tuyo,
el mío tiene amigos, familia,
pareja, compañeros y encargados.

No es perfecto,
no sabe lo que pasará mañana,
pero se prepara para lo que venga.
A mi dios le duele la espalda a veces,
se marea...
se muerde las uñas todo el rato,
está enganchado a las series,
a varios libros, y al teatro.

Mi dios es inconstante,
repetitivo, mentiroso,
concesivo...difuso.

A mi dios
le duele el dedo meñique del pie,
porque calza zapatos.
Le huele el aliento por las mañanas,

Es concreto:
una cabeza, dos manos,
dos pies, un torax.
No vive en el espacio,
ni en el cielo,
ni tiene un único enemigo poderoso,
que esté en el infierno.

Mi dios vive
detrás de la grieta
que hice con el puño en el espejo.

Y ese dios, no me fallaría nunca.
Asi que no me fallo nunca.
Jamás tendría un dios
mejor que el que tengo.

sábado, 4 de octubre de 2014

Funeral para un amor perdido.

Entre las notas de un moleskine que perdí y que hace poco recuperé he encontrado un montón de fragmentos de una elegía que no había acabado. A día de hoy sé que en realidad estaba acabada. Tan sólo la he reconstruido, ordenado y aquí está. Tan sólo leerlo me pone los pelos de punta.
No te olvido.
No te olvido.


Funeral para un amor perdido

He vuelto a verte amor,
en los dientes de otra cara clavado.
He vuelto a verte hermano
en la risa de otros niños
en un sprint ahogado.

He visto dos farolas tintineando
y he pensado que eran tus ojos
hasta que se han estancado
y han alumbrado la calle.

No eras tú amor,
porque tú no hubieras parado.

Te has ido,
Castilla se ha vuelto Londres
y una niebla envuelve los campos
y cubre el mar de tierra
que nos rodea.

Y yo,
cual destripador vagando,
busco la siguiente presa de la navaja
que arrastro por el suelo
haciendo delirar a las gentes.

Los niños susurran canciones sobre mí,
"La sombra que vaga" me dicen.

Otro año que no estás,
otro mayo llorando,
otro año que no te dije
lo mucho que te amo,

y lo perfecto que eras,
y todas esas cosas
que se piensa de los hermanos
y que no se dicen.

No te dejaron cambiar el mundo,
pero cambiaste el mío.

miércoles, 2 de julio de 2014

Entrañas.

Quiero ser las venas
que envueltas en piel
formen la mano
que engendre hijos
que sean los dedos
que den cobijo
a las llaves
que abran la puerta
de la casa
que no tenemos,
amor.

Quiero ser el hilo
que se hermane
con otros tantos hilos
que juntos formen
un ejercito enorme
que forme el edredón
que nos tape.

Quiero ser
la segunda almohada que
necesitamos para
que no nos duela la espalda.
Que tu seas mi despertador cada mañana,
que cada noche yo sea tu nana.
Quiero ser, amor, tu barba.
Quiero ser
tus entrañas.

miércoles, 28 de mayo de 2014

Demonios más grandes.

Veo tus piernas
en las piernas de otros.
Veo tus pómulos
en los huecos que otros tienen
en la cara.

La fuerza que succionaba tu rostro,
tu cuerpo intentando devorarse a sí mismo,
tu pulso tembloroso al coger un cigarro,
el olor a cerveza,
la cara perfectamente afeitada,
el after-safe con olor a pipermint,
los gritos,
mi hermano rodeándome.
no pasa nada enano” me dice,
pero yo lo veo todo.

Veo la verdad en los colores de los golpes.
Sé que hay cosas rojas en el aire,
veo ese amarillo violento en la habitación
mientras miramos la puerta.

Cómo puedes querer a alguien
a quien odias.
Cómo echas de menos a alguien
que nunca ha estado.

Tú no fuiste ningún ángel,
nadie va a arruinar ese recuerdo.
No tenías manos blancas,
ni una sonrisa al llegar a casa.
Puede que no fueras un ángel,
papá.
Pero demonios más grandes he visto.

miércoles, 14 de mayo de 2014

Todos la misma cara.

Todos la misma cara,
miran la que se apaga en el día,
la que se enciende de noche.
¿cuántos los que caminan
miran la misma cara?
¿Cuántos lloran
de una antigua diosa
el rostro mirando?
¿Cuántos rezan?

Todos la misma cara,
miran llorando, miran sonrisa
en boca, esgrimiendo las perlas
reflejo de lo que observan.
¿A cuántos nos mira su rostro,
a cuántos ilumina?
¿A cuantos nos baña su cara,
a cuántos contamina?

Pensamos,
que tierna la que está allí arriba,
que dulce rostro tintinea
en las gafas de los niños
que se apoyan de puntillas
en en el alféizar.
¿En cuántos cristales a la vez se refleja?

Pensamos que nos miran
sus ojos de plata,
como antaño los griegos miraban.
Y rezamos a su tenue vela
y rezamos como romanos rezaban.

¿Y en tantos años rezando...
en tantos años de súplica desoída,
no será que en verdad
no es su rostro lo que ilumina
sino su espalda inquisitiva?

Todos la misma cara...
Todos la misma Luna...