Será escribiendo sobrevenido
por la brevedad de ideas que me asaltan
cuando oiga venir trotando inquisidores.
Serán patriotas enfundados en banderas
y abrigados de sus "antaños"
los que confundan al final el patriotismo
con la sordera que provocan
versos recitados de oído,
versos como si fueran prosa.
Será hablarle siempre a un pedacito de futuro,
que toma la forma de una ventana,
y me deslumbra en este hogar, que no es mío,
lo que me hace a la vez hablarle a quien no llega,
contemplando relojes y calendarios
como si fueran cuerdas en mi barranco.
Serán los pies de escarcha,
o el lado oscuro de la cama
sobre el que se aposta una sombra ondulada
que a veces me recuerda a quien no estaba.
Será el confundir mi guitarra con mi amante,
mi sonrisa con la espada,
y mis dedos con la tortura
de estar creciendo enterrado en fuertes
de sábanas, mantas y almohadas.
Las paredes de este castillo diminuto que es mi cuarto,
me contemplan mientras me acurruco,
libro en mano,
y apago luces,
y me tapo,
y me dejo asolar,
y me apago.
lunes, 25 de noviembre de 2013
sábado, 16 de noviembre de 2013
Hush
Chsss,
deja que entre en silencio. Me duelen los gemelos de la pierna derecha de ponerme de puntillas intentando alcanzar. Con un equilibrio cogido por hilos me estiro y mis dedos casi llegan. Cierro los ojos esperando un mesías más actual, uno nuevo salvador que no arroje tantas piedras en esta lapidación.
Y es precisamente esta dilapidación de energía, este despropósito de esfuerzo el que tira de todo mi lado derecho y lo noto como un desgarro de abajo arriba, de dentro afuera. Y cuando lleva esa cuchilla interna al dedo, tiembla. Y tiemblo yo con él, y simplemente mis músculos dicen "ya".
Tú allí arriba,
tras una marabunta de sombras, tras el velo de tu templo, imposible de rasgar. Tú, Sin Nombre, Tú, Sin Rostro. El "no llegado", la "nunca vista", el "no" de mi "¿Hay alguien?".
Tú allí arriba,
Yo aquí abajo, intentando hacer de este cuerpo un santuario con la esperanza de acabar con el cementerio que es a día de hoy.
deja que entre en silencio. Me duelen los gemelos de la pierna derecha de ponerme de puntillas intentando alcanzar. Con un equilibrio cogido por hilos me estiro y mis dedos casi llegan. Cierro los ojos esperando un mesías más actual, uno nuevo salvador que no arroje tantas piedras en esta lapidación.
Y es precisamente esta dilapidación de energía, este despropósito de esfuerzo el que tira de todo mi lado derecho y lo noto como un desgarro de abajo arriba, de dentro afuera. Y cuando lleva esa cuchilla interna al dedo, tiembla. Y tiemblo yo con él, y simplemente mis músculos dicen "ya".
Tú allí arriba,
tras una marabunta de sombras, tras el velo de tu templo, imposible de rasgar. Tú, Sin Nombre, Tú, Sin Rostro. El "no llegado", la "nunca vista", el "no" de mi "¿Hay alguien?".
Tú allí arriba,
Yo aquí abajo, intentando hacer de este cuerpo un santuario con la esperanza de acabar con el cementerio que es a día de hoy.
domingo, 20 de octubre de 2013
En medio / Define Amor
Yo soy la espada que quiere cortar vuestro aire.
Yo soy la comida entre los dientes y la garganta.
Yo soy la piel entre la sangre y la cuchilla,
soy la pluma entre la tinta y el dedo tembloroso,
el zapato entre el pie y el suelo.
Yo...
soy mi propia espalda,
que se revuelve en sueños
y creo ver reflejada
en tu cara.
Yo...
me replanteo el mundo
como un paralelismo cruel
sólo para dos.
Yo soy la viga en mi propio ojo,
el hedor entre el muerto y su ataúd.
______________
Eligiría en entre todos los complejos,
aquel que más odiarais los dos,
y pasaría un dedo por él
a modo de rezo.
Me importan vuestras miserias,
pero nunca me harían temblar
a la hora de dormir a vuestro lado.
Yo soy la comida entre los dientes y la garganta.
Yo soy la piel entre la sangre y la cuchilla,
soy la pluma entre la tinta y el dedo tembloroso,
el zapato entre el pie y el suelo.
Yo...
soy mi propia espalda,
que se revuelve en sueños
y creo ver reflejada
en tu cara.
Yo...
me replanteo el mundo
como un paralelismo cruel
sólo para dos.
Yo soy la viga en mi propio ojo,
el hedor entre el muerto y su ataúd.
______________
Eligiría en entre todos los complejos,
aquel que más odiarais los dos,
y pasaría un dedo por él
a modo de rezo.
Me importan vuestras miserias,
pero nunca me harían temblar
a la hora de dormir a vuestro lado.
jueves, 3 de octubre de 2013
Déjame entrar.
Se mantiene cerca
de un árbol caído.
Sus manos se entremezclan
espoleándome.
Maldito por la luz
que está a punto desaparecer.
todo lo que veo
es su boca que al hablar
perturba el cielo.
Dice: "Aguanta mi amor,
no tengas vergüenza,
yo te envolveré en mis brazos
y sabrás lo que es estar a salvo."
Déjame entrar. Digo.
Déjame entrar en tus brazos.
de un árbol caído.
Sus manos se entremezclan
espoleándome.
Maldito por la luz
que está a punto desaparecer.
todo lo que veo
es su boca que al hablar
perturba el cielo.
Dice: "Aguanta mi amor,
no tengas vergüenza,
yo te envolveré en mis brazos
y sabrás lo que es estar a salvo."
Déjame entrar. Digo.
Déjame entrar en tus brazos.
miércoles, 2 de octubre de 2013
Café
Nos sujetan, entonces, como se sujeta
una taza ardiendo que no tiene asa.
Cambia de mano en mano pensando
si alguna vez se irá el calor.
Hay quien nos agarra con leche,
como agarran las madres.
Nos agarran como se toma el primer café,
con mucho azúcar,
con hielo, y compensar así
el calor del cuerpo.
Nos agarran y serpenteamos como
serpentea el calor de la taza.
Nos sujetan de muchas formas.
A veces nos sujetan fríos,
no por el hielo, sino por el tiempo.
Nos sujetan solos, sin azúcar,
y así sabemos luego, claro:
Amargos.
Amargos.
Nos sujetan como se sujetan las tazas...
...cuando se caen estrepitando el suelo.
martes, 1 de octubre de 2013
Crujir de dientes.
Infierno es el otro lado de la cama.
Infierno es el ordenador,
Infierno el es cuerpo.
El infierno es tapar el hueco que sobra
llenando la cama de cosas.
Es no saber si desayuno, como, o ceno.
Es refugiarme de misiles bajo las mantas,
de las espadas que entran por la persiana,
de los látigos, si abriera la puerta.
El infierno es no poder tumbar los muros,
el infierno es no querer hacerlo.
Es los demonios de mi armario empotrado.
Demoler mi ciudad a golpes de grises,
a golpe de lluvias, de ríos cuyo agua son trenes.
Demoler amaneceres bajando la persiana,
tapiando ventanas, bloqueando las puertas,
sellando las juntas.
Hacer fuertes con almohadas y sábanas,
acurrucarse con una linterna y mirar el lado vacío.
Siempre el lado vacío.
Infierno es el ordenador,
Infierno el es cuerpo.
El infierno es tapar el hueco que sobra
llenando la cama de cosas.
Es no saber si desayuno, como, o ceno.
Es refugiarme de misiles bajo las mantas,
de las espadas que entran por la persiana,
de los látigos, si abriera la puerta.
El infierno es no poder tumbar los muros,
el infierno es no querer hacerlo.
Es los demonios de mi armario empotrado.
Demoler mi ciudad a golpes de grises,
a golpe de lluvias, de ríos cuyo agua son trenes.
Demoler amaneceres bajando la persiana,
tapiando ventanas, bloqueando las puertas,
sellando las juntas.
Hacer fuertes con almohadas y sábanas,
acurrucarse con una linterna y mirar el lado vacío.
Siempre el lado vacío.
martes, 3 de septiembre de 2013
De la decepción del mañana.
Mírame mamá, voy a la deriva.
No estás mirando.
Veo cómo otros triunfan, y es el triunfo de otros el que me llega. Y me lleno como se llenan los globos cuando son ellos los que llegan arriba. Como si yo hubiera importado en todo eso. Como si yo fuera el triunfo, en parte.
No conozco, o no me has enseñado nunca, la existencia de una meta. Pero si esa existencia fuera real, entonces lo veo todo negro.
Sólo veo sarcófago y huerto.
No veo el brandy, ni el puro, ni el sillón.
No me veo un Borges titubeando,
no me veo un Gala pesimista.
Sólo veo sarcófago y huerto.
Yo soy, en esta habitación, el creyente que reza con seis cuerdas en la garganta...colgado del techo. Yo soy, como han sido otros, uno más orándole a las esferas, a los grandes planetas, a las oscuras noches, a las brillantes estrellas.
Mírame mamá, voy a la deriva.
No estás mirando. Sólo me sueltas.
No estás mirando...
No estás mirando.
Veo cómo otros triunfan, y es el triunfo de otros el que me llega. Y me lleno como se llenan los globos cuando son ellos los que llegan arriba. Como si yo hubiera importado en todo eso. Como si yo fuera el triunfo, en parte.
No conozco, o no me has enseñado nunca, la existencia de una meta. Pero si esa existencia fuera real, entonces lo veo todo negro.
Sólo veo sarcófago y huerto.
No veo el brandy, ni el puro, ni el sillón.
No me veo un Borges titubeando,
no me veo un Gala pesimista.
Sólo veo sarcófago y huerto.
Yo soy, en esta habitación, el creyente que reza con seis cuerdas en la garganta...colgado del techo. Yo soy, como han sido otros, uno más orándole a las esferas, a los grandes planetas, a las oscuras noches, a las brillantes estrellas.
Mírame mamá, voy a la deriva.
No estás mirando. Sólo me sueltas.
No estás mirando...
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